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jueves, 7 de julio de 2011

Qué es lo que a ti te da miedo?

Ah,
vaya pregunta.
A mí me dan miedo las puertas.
Las puertas mecánicas.
Són ellas quienes deciden si paso o no paso,
si me quedo encerrada o liberada.
Preferia las de madera, metálicas, con o sin cerradura.
Los corazones, por duros que sean, nunca serán mecánicos
y mil intentos bastarían para cambiar el estado de las cosas.
Las puertas mecánicas, que són máquina inteligentes,
es todo lo que yo temo.

Invitación a un desconocido

Te invito a tocarme cuando tengas frío y calor también,
te invito a oír todo lo que digo y si puedes, lo que pienso también,
te invito sobretodo a mirarme de vez en cuando si me ves distraída.

Te darás cuenta de que no tiemblo ni sudo,
que hablo por hablar y pienso las cosas tal y como las quisiera decir,
que vivo sin pensar en que alguien podría estar mirandome
y me escondo cuanto más me asomo,
y aún así me pregunto que es lo natural si me construyeron como a un castillo,
primero con arzilla y luego con fábulas,
decían que sería niña y hermosa, que crecería fuerte y sería inteligente.

Te invito a entrar, te invito a escarbar, te invito a nadar,
hacerte unos largos y encontrarme en el mar,
te invito sobretodo a enredarte,
entre los cabellos y la historia de las mujeres,
a sumergirte en las mareas que todas surcamos,
a dormir todas las lunas que mueven nuestras caderas.


Te invito a escuchar esta canción,
este poema y luego, sólo hazme un dibujo y escribe tu nombre,
esa será tu invitación,
esa es la puerta de mi habitación.

lunes, 4 de julio de 2011

Al revés también.


Y pensé en ahorrar mucho tiempo
para cruzar el charco
y augmentar la distancia que recorren mis sentidos
desde que se pierden en un deseo hasta que encuentran un recuerdo
y la realidad así
parece menos ficticia y aún así con todo,
parece imposible que todo eso pudiera suceder a tu lado.
Pensé en acumular mi sed
y andar descalza,
sentir el sol en la espalda y calor en el vientre,
pensé en la energía solar que desprende el cabello
que pintaré de negro para que absorva más y más,
para que nunca nadie a mi lado pase frío.

También pensé en algunos recuerdos
y en la fecha de caducidad de algunas cosas,
me acordé de la isla y su invierno joven,
pensé en las plantas intrusas,
y en los peces que nadie ya puede comer,
recordé que los satelites fueron los primeros habitantes de la tierra
y entonces les rendí culto.

La sabiduría de los astros no tiene nada que envidiarle a los grandes libros,
a las letras bien escritas o al diccionario más completo.

Me obligué a habitar el dolor de los demás y a pensar en las sombras,
me deshice del encuentro con el espejo y el peso de los metales,
olvide el orden de los número y después el de los sentimientos,
y al final, escribí una história.

Ese día, también yo desaparecí.

sábado, 2 de julio de 2011

El fracaso de mis ideas maquiavélicas

De todo el hambre que contengo
sólo me desharía de las ganas de comerte
por poder compartir el resto de mis sentidos
con mis anhelados deseos.

Algunos volverán a hablar de eclipses
y otros de aburrimiento,
otros que viven en la fe del cambio
y algunos tantos que lo dejan a la voluntad divina.


De todo el hambre que contengo,
sólo me desharía de las cosas dulces
para poder pensar sin fuerzas,
para equivocarme un poco
y poder pedir perdón.