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miércoles, 18 de abril de 2012

Jugar o no jugar, esa es la cuestión.


Jugando a ser uno mismo
descubres que no te quieres lo suficiente.
Jugando a ser uno mismo descubres que sois multitud,
que ni si quiera tu sabes dónde empiezas y dónde acabas.
Te sientes acompañada,
por tí, por tu otro yo, por tus otras partes, por todas tus formas.
Te miras en el espejo y te sientes disfrazada.
Estás desnuda, te sientes tan vestida...
Te halagas, te insultas, te dices la verdad y duermes a tu lado.
Eres quién mejor te conocer y sin embargo no sabes nada.
Te buscas, corres detrás de ti y ves que algunos también lo hacen.
Te ríes, te ríes porqué te ves, tan diferente, tan seria y alegre, tan guapa y tan fea,
tan amante y tan soltera, tan sola y tan acompañada, tan segura y tan perdida,
te ríes de ti y contigo, te ríes porqué juegas y jugando morirás.
Cambias y te disfrazas, te disfrazas para cambiar.
Eres tú, y eres tú porqué camuflas y enseñas sólo lo que quieres, cuando quieres y a quién quieres.
No le des más vueltas, juega,juega, juega y juega;
usa todos los vestidos y zapatos,
todas tus miradas y sonrisas,
todas tus lagrimas y entonaciones,
toda tu sensualidad y desgana,
usa toda tu fuerza y toda tu debilidad,
quiérete, porqué sólo te queda querer ser tu misma
y todas tus mismas tú.

martes, 17 de abril de 2012

Hoy le escribí a una amiga, que vive lejos pero siempre la siento cerca. Ella es el espejo de muchos poemas, y gracias a ella muchos oyen susurros por primera vez.

Bella,
aventurera, que coges las letras y las haces espías,
que se las mandas a las que como yo no encuentran la rima,
que me cuentas las verdades silabadas.

Morena,
de pelo largo,
de pelo abundante y ondulado,
y azucar, azucar moreno
el que reluce en tu piel
el que recita su bonita voz
columpiandose en los que cantan
las letras de las emociones
y le quitan la música para que la voz pueda recrearse.

Amante,
de las casualidades y los susurros,
como las nubes que se dejan empujar,
en tu tierras tu remueves
de un lugar a otro
las palabras que te enseñan
los que escriben con arte,
amor y urgencia,
los que morirían por una palabra,
los que se olvidarían de respirar
por pronunciar un verso,
los que se enamoraron sin pensar en quién.

Desnuda,
como se desnuda el mar cuando aparece el Sol,
y en la cama espuma blanca,
sábanas que adivinan tus formas
y tu, con tu recital entre tus manos,
le cuentas a tus amantes,
que lejos muy lejos
una hilera de labios esperan
a que llegues y les cuentes
a cambio de un beso
un poema único.


Mi bella y  morena,
amante desnuda,
vete y cuéntale a todos los labios,
lo mismo que se yo,
para que podamos besarnos,
para que al llorarte
otros puedan consolarme.

jueves, 12 de abril de 2012

La primera vez, la segunda vez.

Le di la mano
y un beso en la mejilla.
Senti nervios,
casi en el estomago,
más bien en el cuello.
Le rocé el pelo,
ella me rozó el vestido.
Me senté dentro,
ella se sentó a mi lado.
Puso las manos sobre la mesa,
yo le ofrecí un cigarro.
Pidió dos copas,
de vino,
mejor rosado.
Se acercó un poco más,
olí el perfume.
Me miro un segundo,
después también.
Le miré los labios,
después la piel.
Me dejó cogerle la mano,
me dio un abrazo.
Brindamos,
fumamos.
Empezamos a hablar,
y en silencio escuchas y piensas,
y mientras me habla se pregunta
que imagino yo,
si ella supiera,
en cada palabra le desabrocho un botón.
Dónde estamos,
en que lugar exactamente,
lejos de casa?
Esta al cruzar la Rambla.
Te invito a otra.
Me parece bien,
a ver que me dices después.
Como volverás a casa,
andando, en coche o yo que se,
es un poco tarde ya quédate,
no iré muy rápido,
le diré que no,
pero si sale a despedirse y se queda callada,
entonces le diré que mejor mañana,
mejor irse mañana,
y dormiré bajo la misma sabana
con miedo a rozarla,
y medio dormidas y queriendo
se acercaran las ganas
y las ganas con las ganas
el desayuno tal vez en la cama
y así, de nuevo, otra vez,
un principio más
que contar,
la segunda vez ya no volaran las horas,
las horas querrán dormir.

Sombra.

Sombra,
que manchas el suelo que ando y deshando,
sombra que enfías el lado de mi cama dónde luego descansa mi espalda,
sombra que te burlas del sol.
Sombra,
que me mientes todo el tiempo,
que no es cierto que quieras cuidar de mi,
sinó decirle a todo el mundo dónde estoy,
que nunca me ser, que no quieres que esté.
Sombra,
que te escondes bajo el agua,
y convences al silencio para que no me deje hablar,
que me quitas los zapatos
que no te vas jamás.

Y si.

Y si estoy,
y si te escucho,
y si hablo,
y si te aprecio,
y si contesto,
si escribo o
pienso
es por amor a mi misma,
porqué todo vuelve,
porqué si te diera algo dañino,
daño tendría que sentir yo primero.



Pero son esas cadenas invisibles
con las que no te vi rodearme,
porqué confié cuando ya no había lugar para confidencias,
porqué ahora ya existe sombra
y no podrías imaginar volverme a conocer,
de cero y de nuevo.

Absolutamente

Que no llega, que no puede ser, que no es el momento, que se pasan las horas, que ahora no quieres, que es un capricho, que no me correspondes, que esto ya me ha pasado antes, que nunca habrá otra igual, que esperaré por ti, que aunque tu no quieras aquí yo estaré.

[...]

-Déjalo.
-El tren se fue y yo voy en él.
Como te voy a alcanzar?
-No quiero que me alcances.
-Déjalo.
-Déjalo por favor.
-Déjame. No me has perdido. Yo me fui.

[...]

No importa, aquí te esperaré.

- Nunca volveré porqué sola me quiero, sola es mejor, mucho mejor, absolutamente mejor.

No puede ser que no quede nada.... yo te puedo hacer recordar...

-Absolutamente nada.


-Absolutamente.