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domingo, 31 de octubre de 2010

Desde Sevilla, aquí huele a mágia.


Y emborracharme yo una vez más con tu pelo sin importar luego echarte de menos.

martes, 26 de octubre de 2010

Lectura Vital Obligatoria

El descubrimiento.

Me siento al lado de Sana, Nadia y Latifa.
Sana tiene sólo un año más que yo, un marido y un bebé de meses. Es muy muy muy inteligente, retiene el vocabulrio nuevo como si fuera un diccionario abierto y hace preguntas impertinentes que sólo se deben a sus ansias de curiosidad y perfección. Habla muy bien el castellano y el catalán le parece estúpido, pero sabe que tiene y debe aprenderlo.
Nadia sólo tiene esos enormes ojos con los que me mira cuando no me entiende y me sonroja cuando sin más, me corrige en más de una ocasión. Nadia tiene la boca pequeña y hace muecas graciosas, todo con tal de no hablar. Le cuesta, se averguenza y no sé porqué todavia. No sé aún si Nadia tiene hijos, sólo se que trabaja en un restaurante del centro en Barcelona y que vive sola.
Latifa es increible. Es guapa, la mayor, tiene un hijo pero está lejos. Ella compra libros de caligrafía para niños y los hace, supongo que, con el mismo amor que le suscita soñar con su hijo aprendiendo a leer y a escribir. Cada día al terminar la clase espera paciente y me entrega sus particulares deberes, los que ella se manda a sí misma y entrega con tesón.
Y yo que me siento pequeña a su lado se supone que debo enseñarles algo. Lengua, lenguaje, significados, gramática, fluidez verbal o simpatía. A veces sólo me apetece lincharlas a preguntas o invitarlas a un café para que cuenten, hablen, me digan, me contesten y si quieren, rían.
Tienen algo y no sé qué. Esa profunda soledad al final de su mirada, que no suele ser esquiva y a menudo es exigente.
Ese tono burlesco que tiene el negro de sus ojos cuando me miran y yo sé, piensan : es una cría, pero al menos tiene algo que contar. Y yo les contesto parpadeo a parpadeo : Soy mujeres y todavía no creéis en vosotras.


Es el amigable empujón que alguien ha de darte para que te lances al vacío a ver lo que todos ya vieron y de lo que siempre te hablaron. Las voy a empujar.

domingo, 24 de octubre de 2010

Remitente.


















Querido subconsciente : te pasas de liberal !



Siempre sonrío, aunque me llame Nube Negrita.

Descarga. Descarga.

Imperativa, ante todo, con-migo.

Defectos

Entre tus defectos, los cuáles no quiero encontrar aunque soy sabedora de ellos, están que ni eres Nubla, ni hablas portugués. Estos son los más graves, fíjate.

EL SABOTAJE AMOROSO


De la sombra de los árboles en otoño contra las paredes,
de las ventanas abiertas en invierno
o de las burbujas del cava en año nuevo.

El sabotaje de tus ojos a las luces rojas
o del tono de tu piel a los calefactores.

El sabotaje del frío en los cristales,
el vapor o la niebla,

el sabotaje entre tú y yo, por ejemplo.

sábado, 23 de octubre de 2010

La próxima vez que levantes las cejas de incredulidad que sea al mundo y no a mí.

Si ahora quieres que te cante
la canción para acostarse,
no dejes que me levante,
creo que esto empieza a gustarme.
Guardaremos unas frases,
jugaremos al despiste.
Si, tú pagas hoy las copas
yo me encargo de la cama.
Que con el calor que hace
¿para qué poner las sábanas?
Disimularé las canas
y te besaré con ganas.
Pedirás que cante nanas.
Mentirás: sí que roncaba.


The New Raemon / Elena-na

miércoles, 20 de octubre de 2010

cómo lo tienes tú?

Empezar el dia con el corazón soleado y una sonrisa gratuita a la que no pienso buscarle explicación, porqué hace tiempo que tiendo a convertirme en vinilo y prefiero ser música improvisada.

Por eso hoy cogí el teléfono y le dije :
- Cómo lo tienes tú, guapa?

martes, 19 de octubre de 2010

EL CURIOSO ACCIDENTE DEL GÉNRO A MEDIA NOCHE

























Te llaman perro, luego accidente.



Fuiste un accidente, aunque ahora te recordamos como perro.



Antes eras un niño, aunque ahora te recordemos como víctima colateral de la violencia doméstica.



Eras mujer hasta que fuiste estadística.



Eras ignorante hasta que decidiste solidarizarte.



Eras solidario hasta que buscaste una causa.



No sé si me explico, odio todo lo que suena a diferencia, a victimización o a código penal.
ha pasado a ser un daño colateral?

Telegrama.

Bien.
Pondré a prueva mi telepatía y la energía de mis pensamientos.
Te estoy llamando.....
Si recibes mi llamada, puedes devolvermela?

viernes, 15 de octubre de 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

La connotación positiva del verbo mentir.

Cómo.

Me levanté corriendo a sabiendas que no es la mejor manera de saludar a la realidad y eché al vuelo como Lola en su película. Las calles parecian autopistas y las personas semáforos en rojo que yo si estaba dispuesta a saltarme o a empujar. No corría por miedo ni por pesadilla, corría por necesidad.
Hablo de cuando tenía ocho años. Era febrero. Febrero* me gusta, porqué cumplo años y es el maldito mes dónde todo recuerda lo pronto que se irá el frío y lo cerca que está el sol primaveral. Dónde a penas hay dias festivos pero sí el carnaval y parece que existen excusas para disfrazar cualquier cosa y decreto abierto para camuflar la realidad.


Pero.

Pero no era esa la educación que a mi me habían dado. Tampoco me dijeron nunca: no cuentes lo que pasa en casa. ¿Pero mentir es fácil no? A mi me llegó a gustar mucho. Es uno de los mejores placeres que tiene la infancia, mentir, mentir, mentir y mentir a sabiendas que eso nunca te hará lo suficientemente culpable porqué sí, eres un niño aún, y no sabes lo que conlleba. Yo sí lo sabía, pero como eso era mejor que contar la verdad o callarmela, era necesidad y placer. Como el que trabaja en lo que le gusta, nunca acaba de apreciar lo afortunado que es.



Punto y seguido.

Vuelvo. Se me había olvidado.
Corría en febrero por la calle y cuando llegué a la meta me paré. Durante un tiempo acostumbraba a desayunar y a pisar la calle antes de quitarme las legañas. Mi hermana me seguía, pero ella no cruzaba al otro lado de la calle. Yo sí.
Había un señor mayor que se llamaba Joan. Cuidaba del perro de su vecina. Y también de mí, aunque él no lo supiera. Siempre me decia : vuelve con los demás a jugar! o..tu madre debe estar pregúntandose dónde estás y si te ve aquí no le va a gustar!
Bah...tonterías. Yo me enganchaba como una lapa.


Por qué.

Se estaba muy bien alli, con Joan y la perrita. Podía ver la ventana de mi habitación, a mi madre cruzar el piso y a mi padre salir de casa, cruzar la calle, pasar delante mío sin darse cuenta y entrar en el bar. El puto bar.
Esos meses me parecian años, porqué luego llegaba el frío y la oscuridad y otra vez la reclusión en casa, la maldita frase : no es hora para que una niña de 8 años ande sola por la calle.
Pues más sola estaba en casa. Mi hermana no se enteraba de nada y mi madre se entretenía demasiado con todo, supongo que ella ya hacía años que manejaba el arte de la distracción personal, pero yo, yo me moría del asco.



Conclusión.

Y al final, si os soy sincera, era lo mismo que mi padre estuviera en casa sembrando el pánico como en uno de sus viajes, porqué ni la calma ni la diversión pasaban por casa. La soledad que se experimenta estando acompañado es mucho más cruel que la soledad física.
Yo lo veo en los ojos de mi madre y en los míos, cuando recuerdo los flashes de hace ya unos años, lo que éramos, lo que había.
Como decía, el arte de mentir resulta un placer y una drogadicción cuando además de oficio es necesidad. Muchas veces me pregunto si algunas cosas que recuerdo eran realidad o no, si me las imagino sólo o són recuerdos de verdad. Esa confusión es la que provoca alivio, y el silencio pactado claro. Tampoco sé cuánto he borrado ya de mi memória. Porqué se que hay cosas que ya no logro visualizar.



Advertencia.

Jamás se me ocurriria corrborar mi versión con la de mamá o mi hermana. Se que cada una tiene su própia estructura firme y su flotador vital sobre esta misma história. Supongo que compartimos el lodo, pero no los flotadores.



Anotación personal.

Pues sí. A correr como Lola, desde entonces.