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viernes, 22 de enero de 2010

DEVENIR SUPER YO


El superheroe de Nietzsche era nihilista hasta tal punto que el extasis no era en si la desilusión ante la caída de los mitos universales que sostenian las redes sociales de aquél entonces, sinó que se regozaba en que esos castillos caídos en realidad eran vírgenes oraciones dirigidas al hombre que se idealizaba bajo el argumento de las nuevas oportunidades, la capacidad de deconstrucción de los discursos y el potencial expansivo de los nuevos superpoderes que, del primero al último, todos los hombres mortales poseían.
Es el hecho de morir lo que nos convierte en superheroes. La eternidad es para dioses, para omnipresentes, para gilipollas.
Es la memoria lo que aproxima el ideal de eternidad a la existencia humana, lo onírico hace posible que además, se extienda a través del tiempo post-mortem la vida de nosotros, los superheroes.
Sí, los sueños también són funcionalmente parte de nuestra práctica, de nuestra efectividad, de nuestra perfección.
Las verdades, ante todo no son universales. Como decia Nietzche, debemos saltar, reir y jugar. Como dicen ahora, cada uno a su manera. Es posible que la realidad sea a si misma desglosable, multilateral, y de antecedente múltiples, simultaneamente, además, consecuente.
Esto quiere decir que el lenguaje, el comportamiento, la diversión, la existencia, el sexo, la identidad, la sociabilidad, las creencias previas y la experiencia, no sean puntos fijos, lineales ni verticales, sinó horizontales, concentricos y flexibles, como un pequeños juego de papiroflexia, como una cuestión de puntos de pliegue, de vista o simplemente perspectiva.
No os he descubierto el mundo, lo sé. No es el secreto de la existencia, es posible, pero si el sistema que lo articula todo, y sería un error que no lo supieramos.
Si no creéis en nada, ni siquiera en vosotros, puede que os aferréis a ello. No es posible, ni factible, pero si fácil de poryectar. Si lo consigues, al menos habrás encontrado el vértice donde termina la cara en la que te encuentras, en el que sea el papel plegado en el que te encuentres.
El superhombre, el superheroe o tú.
Mientras, puedes hacerte con Vincent Gallo y Buffalo 66, algo parecido a lo que te queria contar.
El problema es que se me escapa la prepotencia y la sobervia entre tanto argot pedante.
Las frases son largas, la puntuación mala. Me gustaría hacerme entender mejor. Si al menos consigues leer entre líneas, sería genial.
Mi última confidencia será admitir que yo estoy en ello, en superhumanizarme.
Saltar, reir, jugar.....
DEVENIR SUPER YO,
*aunque la deducción
o el resultado a la equación lingüística
nos parezca igual a
infancia*
(o estadio de la existencia en que
la capacidad onírica de los humanos
es físicamente desvordante...)

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