Como una esponja, me estrujo y expulso lo que debe irse con el agua,
y vuelvo a mi estado natural, atraída por otro amor líquido, con otro color,
otros olores, otra reacción distinta a mi bombear espumoso.
Intento calmar mi impulso, intento estar para ti.
Lo intento porqué en las ganas tengo un mapa sin caminos marcados,
porqué cuando una sabe dónde va, es más fácil sentirse perdido.
Por eso yo me pierdo ahora, para encontrar un lugar después.
Y no moveré ni un dedo, lo daré todo por perdido. Algo caerá en mis manos
y me sabrá mejor que mucho, mucho más que muchísimo y muchísimo más que más.
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lunes, 5 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Cerrando puertas, abriendo heridas.
Cerré la puerta de mi hogar,
y dentro dejé veneno.
Alguien llegaría y esperando el calor del hogar
se encontraría con el frío siberiano que había cosechado dentro.
y dentro dejé veneno.
Alguien llegaría y esperando el calor del hogar
se encontraría con el frío siberiano que había cosechado dentro.
miércoles, 18 de enero de 2012
Benvinguda a l'Aleix.
"De totes les persones noves que arriben cada dia,
de molts dels que viatgen, de molts dels que no saben on van,
tu que encara no ets nen ni home i has estat el més valent de tots.
Alguns diran que la teva història, tan curteta, és de les més fidels als origens de la Terra.
Però de tu, que fas que parlem de quan el món encara era jove, només ens podran dir que somrius i expliques històries als més grans, sense paraules ni cançons, que només entens la queixa dels plors i el plaer de sentir-se estimat. Només et podran donar la benvinguda, només podran fer-te un lloc."
jueves, 12 de enero de 2012
Completa los huecos que hay a continuación.
Nunca había sido una mujer completa, ni lo soy ahora.
Me han tocado, acariciado y penetrado. Me gusta.
¿Qué nos falta? ¿Por qué siempre queremos más?
¿Por qué nunca es suficiente?
Siento que mi sexo, mi sexualidad, están muy ligados a mi condición existencial,
mi ser mujer, mi existencia femenina, mis filtreos con mi yo, mis seducciones y mis atractivos personales.
Siento que la comida, el sabor, el gusto y el hambre ante todo, esta presente en mis placeres sexuales,
siento que esa la misma sensación, la de sentirse saciado y satisfecho a partes iguales.
Pero también la costumbre manda, y los caprichos y antojos, también cuando aborrecemos.
Nunca me he sentido completa, ni ahora lo estoy.
Me han tocado, acariciado y penetrado. Me gusta.
¿Qué nos falta? ¿Por qué siempre queremos más?
¿Por qué nunca es suficiente?
Siento que mi sexo, mi sexualidad, están muy ligados a mi condición existencial,
mi ser mujer, mi existencia femenina, mis filtreos con mi yo, mis seducciones y mis atractivos personales.
Siento que la comida, el sabor, el gusto y el hambre ante todo, esta presente en mis placeres sexuales,
siento que esa la misma sensación, la de sentirse saciado y satisfecho a partes iguales.
Pero también la costumbre manda, y los caprichos y antojos, también cuando aborrecemos.
Nunca me he sentido completa, ni ahora lo estoy.
Hijas bastardas
Hubo una generación en los años ochenta de hijas bastardas,
padres que huían, se lanzaban al precipicio, a la bebida y al egoismo,
padres fugitivos de por vida, con libertad pagada.
Sus hijas crecieron en su ausencia, sus hijas se hicieron los hombres de la casa.
Unas disfrutaban del abandono, otras se hacia guerreros, otras se aventuraban a las oportunidades del drama,
y todas se olvidaban de ellos.
En las hijas bastardas es frecuente el sentimiento de indiferencia después de una infancia admirando la ausencia,
haciendo de la situación algo místico. Cuando se hacen mayores, adultas, mujeres o hombres, se convierte en melancolía. Fantasean y se preguntan como seria tener un padre, recuerdan su infancia y la comparan con la de sus amigos niños, sus amigos adolescentes y sus amigos adultos. También les gustaría ir al funeral de su padre. En realidad, eso es lo único que comparten las hijas bastardas.
Fue en la generación de los ochenta cuando los padres decidieron ser simplemente hombres, cuando las hijas decidieron ser simplemente bastardas.
padres que huían, se lanzaban al precipicio, a la bebida y al egoismo,
padres fugitivos de por vida, con libertad pagada.
Sus hijas crecieron en su ausencia, sus hijas se hicieron los hombres de la casa.
Unas disfrutaban del abandono, otras se hacia guerreros, otras se aventuraban a las oportunidades del drama,
y todas se olvidaban de ellos.
En las hijas bastardas es frecuente el sentimiento de indiferencia después de una infancia admirando la ausencia,
haciendo de la situación algo místico. Cuando se hacen mayores, adultas, mujeres o hombres, se convierte en melancolía. Fantasean y se preguntan como seria tener un padre, recuerdan su infancia y la comparan con la de sus amigos niños, sus amigos adolescentes y sus amigos adultos. También les gustaría ir al funeral de su padre. En realidad, eso es lo único que comparten las hijas bastardas.
Fue en la generación de los ochenta cuando los padres decidieron ser simplemente hombres, cuando las hijas decidieron ser simplemente bastardas.
lunes, 9 de enero de 2012
Los conocimientos que te salvaran la vida.
Había una vez veinticuatro años de luz y nueve de fuegos artificiales.
Nunca a oscuras, por eso tú que vienes con grandes soplos,
morirías antes de desaliento que de miedo,
miedo a quedarte a oscuras y matar contigo a los que nunca se quedaron ciegos.
El ensayo de los grandes escritores y los viajes de los elefantes,
el mismísimo Caín y ahora yo,
pero tú a mi jamás podrás vencerme, mi flotador no es el aire,
ni tampoco la luz, mi flotador es saber que todo siempre vuelve,
que nada es para siempre.
Nunca a oscuras, por eso tú que vienes con grandes soplos,
morirías antes de desaliento que de miedo,
miedo a quedarte a oscuras y matar contigo a los que nunca se quedaron ciegos.
El ensayo de los grandes escritores y los viajes de los elefantes,
el mismísimo Caín y ahora yo,
pero tú a mi jamás podrás vencerme, mi flotador no es el aire,
ni tampoco la luz, mi flotador es saber que todo siempre vuelve,
que nada es para siempre.
martes, 3 de enero de 2012
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Por eso yo inventé este juego.
sábado, 10 de diciembre de 2011
El amor ciego y los amantes cansados.
Mi amor, la única a la que llamo miamor,
por supuesto que me voy en contra de todo,
da por hecho que hace tiempo que ando llorando en el camino,
ya sabía yo adónde iba cuando empecé a andar,
y también sabia que no existía alternativa.
Intenté memorizar el paisaje y verlo una y otra vez
en cada abrir y cerrar de ojos.
Perdí el sabor de las malas cosas y me perdí en las pistas de tus cosas buenas.
Al final a los enamorados siempre nos parecen más,
así que no me molesté en contar ni las unas ni las otras.
Lo que no soporté fue quedarme sola,
sola antes, justo antes de llegar al trágico final,
o de que el final llegara de manera trágica.
Aún no se quejaron las heridas,
están ahí a puntito,
rompiendo su corteza.
Y yo que estuve todo el tiempo con los ojos abiertos,
estuve tras de ti, intenté no perderme ni un segundo ni las palabras para contarte como se veía el mundo,
se me cegaron los ojos y afuera también se hizo oscuro,
y yo que no podía creerlo, ni tampoco contarte lo hermoso que era todo,
porqué ya no veía, porqué tu no querías.
Te hice desesperar y creíste que alguien como tú,
que no quería ver no podría ver con la memoria de un ciego.
Ahora yo ya tampoco,
se cansaron mis recuerdos,
se hizo oscuro en mi memoria también.
por supuesto que me voy en contra de todo,
da por hecho que hace tiempo que ando llorando en el camino,
ya sabía yo adónde iba cuando empecé a andar,
y también sabia que no existía alternativa.
Intenté memorizar el paisaje y verlo una y otra vez
en cada abrir y cerrar de ojos.
Perdí el sabor de las malas cosas y me perdí en las pistas de tus cosas buenas.
Al final a los enamorados siempre nos parecen más,
así que no me molesté en contar ni las unas ni las otras.
Lo que no soporté fue quedarme sola,
sola antes, justo antes de llegar al trágico final,
o de que el final llegara de manera trágica.
Aún no se quejaron las heridas,
están ahí a puntito,
rompiendo su corteza.
Y yo que estuve todo el tiempo con los ojos abiertos,
estuve tras de ti, intenté no perderme ni un segundo ni las palabras para contarte como se veía el mundo,
se me cegaron los ojos y afuera también se hizo oscuro,
y yo que no podía creerlo, ni tampoco contarte lo hermoso que era todo,
porqué ya no veía, porqué tu no querías.
Te hice desesperar y creíste que alguien como tú,
que no quería ver no podría ver con la memoria de un ciego.
Ahora yo ya tampoco,
se cansaron mis recuerdos,
se hizo oscuro en mi memoria también.
sábado, 12 de noviembre de 2011
La muerte salvaje y brutal de un animal doméstico.
Y un tiempo después de haberte conocido y haber impactado en ti mis primeras palabras,
de todo los sentidos que te doté me quedé con el tacto, con tu brutal sensibilidad, tu dolorosa manera de tocarme, tu manera animal de hacerme el amor y tu pelo sucio.
Me quedo con la humedad tropical de tu boca, tu amazonas inaccesible, tu abrumadora piel y tus pliegues, me quedo con tu piernas y sus lianas y con tu brisa sonora, tus ojos de pantera y tu mirada presa.
Mordías como una fiera y una vez encima era imposible deshacer el nudo, apretabas como las serpientes y luego de un sólo bocado engullías.
Ya me habías matado esa primera vez y todo lo que quedó de mi fue insomnio profundo, estado de alerta.
Ahora, hoy, con el bosque desierto y el ecosistema alterado, con las consecuencias bajo mis pies, no hay amor brutal ni violencia sensorial, no hay más.
Yo que era tan doméstica de repente me sentí salvaje, y sin tierra desconocida sobre la que correr y matar, me volví indefensa.
Entonces todos los carroñeros vinieron a despedirse de mi. Me comieron y mientras me comían me mataron.
Al morir se siente, en resumen, todas aquellas cosas que la vida no te ha dejado sentir.
Y yo, yo sentí que no te quería y también que me hubiera gustado matarte yo a tí.
de todo los sentidos que te doté me quedé con el tacto, con tu brutal sensibilidad, tu dolorosa manera de tocarme, tu manera animal de hacerme el amor y tu pelo sucio.
Me quedo con la humedad tropical de tu boca, tu amazonas inaccesible, tu abrumadora piel y tus pliegues, me quedo con tu piernas y sus lianas y con tu brisa sonora, tus ojos de pantera y tu mirada presa.
Mordías como una fiera y una vez encima era imposible deshacer el nudo, apretabas como las serpientes y luego de un sólo bocado engullías.
Ya me habías matado esa primera vez y todo lo que quedó de mi fue insomnio profundo, estado de alerta.
Ahora, hoy, con el bosque desierto y el ecosistema alterado, con las consecuencias bajo mis pies, no hay amor brutal ni violencia sensorial, no hay más.
Yo que era tan doméstica de repente me sentí salvaje, y sin tierra desconocida sobre la que correr y matar, me volví indefensa.
Entonces todos los carroñeros vinieron a despedirse de mi. Me comieron y mientras me comían me mataron.
Al morir se siente, en resumen, todas aquellas cosas que la vida no te ha dejado sentir.
Y yo, yo sentí que no te quería y también que me hubiera gustado matarte yo a tí.
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