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lunes, 13 de julio de 2009
Realizarse en transición : la 3ª impotencia
Se ha dado cuenta que su especie cuanto menos es genérica y binaria, se da cuenta de que tan sólo son peldaños y viejas construcciones en las cuales se renuevan sólo las técnicas.
Ha entendido el sentido de las cosas y por eso llora.
El revelador no era la respuesta, sinó el trayecto.
Se ha dado cuenta de que privilegiadamente el único que sabe es él.
Sabes que tiene ahora entre las manos?
La fotografia de Hug bailando sobre el cadaver de su madre.
Desearia poder bailar ella tambien sobre sus genitales, no por ser organos sino por pertenecerles a ella y identificarla a ella.
Piensa también en que hoy podria ser una fiesta de disfraces infinita en el tiempo y nunca más tener que abandonar el servicio de las damas como lo que no es para entrar timidamente en el de caballero pretendiendo eternamente ser uno de ellos.
El intento de bailar, mutilar y salir nos permite movernos, reformar y entrar.
Sólo por defecto, claro.
jueves, 9 de julio de 2009
El hemisferio izquierdo sirve a su estado benefactor, sobreprotector, madre incapaz de darle a cada uno lo que se merece, tan fascista como el capitalismo, tan justa e injusta, nadie pasa hambre pero tampoco nadie come lo suficiente, que simplemente performa el comunismo en un sistema a largo plazo de producciones asalariadas de manera discontinua o no (herederos, enchufados o agraciados con la loteria o putas, que en este caso sus derechos laborales como su suelde depende tanto de la fortuna, como la suerte o la capacidad de consumir/vender) bajo un régimen de acceso cerrado (la educación) y a la vez un destino sospechoso : quién se come la carroña que produce los hemisferios izquierdos de los chinorusos? Y dónde está el oro?
El hemisferio derecho, sin embargo, les ha producido muchos más problemas al estado. Alimenta la republica del intelecto, el imaginario individual y por defecto, el inconsciente colectivo.
El comunismo no está hecho para el mercado global, ni el comercio justo ni ningún otro matiz socio-económico. El hemisferio derecho es personal e intransferible, no es dominable pero si subversivo y a la vez sólo es potencia. En el hemisferio derecho las personas se reconocen y se diferencian, se definen como pensantes y físicas, interactivas y productivas de energia cinética y aspirantes a procesar su propia capacidad bajo un sistema neurológico seguro y fiable en medida en que uno, es consicente de su propia existencia. Cuánto peligro se acumula en un hemisferio derecho? Cuantas posibilidades de ser libre libera cada neurona al dia? Dónde está el diamante?
Existe el riesgo de fuga de los hemisferios derechos como os podréis imaginar, y la história como es previsible guarda una medida drástica para ello, lo bueno puede escapar pero también codearse con el control, límite o la presión... Por eso, el Estado de los chinorusos, que es Rusia y China y al revés también, ha decidido estirpar los hemisferios derechos de todos ellos y subsituirlos por mollejas de pan. Pagando el doble te pueden implantar el un cerdo y pagando el triple, simplemente te los desoxigenan. Lo matan, ni si quiera los destruyen.
Asi que ahí están, muertos y presentes, los hemisferios derechos hacen que existan muertos vivientes. Robots carnales, sistemas y procesadores humanos paracontrolados, excluidos de la decisión própia o cualquier intención de poseer derechos. Los chinorusos no tienen nacionalidad ni representantes políticos. Todos han muerto de manera prematura y visten con gorros extravagantes, de pelo de oso y forma cónica porque sus craneos deformados y cosidos lucen muy mal junto a los ojos rasgados y su tez sonrojada.
Es normal que no cnozcáis de su existencia, ni siquiera alcanzan la condición de ilegales o protegidos. Su muerte dura 0,66 milesimas de segundos ques es la mitad de lo que tarda en morir un cerebro humano, con dos hemisferios claro.
Por último, los chinorusos són culpables de la no revolución y el exceso de cicatrices, culpables también de que nadie lo sepa.
Para colmo, sólo pueden memorizar tres calles, 8 nombres y contar del revés, sólo pueden restar y dividir, porque nunca han sumado más de la cuenta ni multiplicado su sueldo.
Los chinorusos se extinguiran con las cicatrices de la guerra de Iraq.
Y ya está.
martes, 7 de julio de 2009
Os diré que no me importa transcribir en el lado subversivo mis ideas porque de hecho el código no es tan importante como lo maleable del lenguaje en sí.
Lo normativo no me importa, lo admito y hora lo declaro.
Al fin y al cabo es meramente reproductor, nada creativo y sin embargo diferencia a aquellos que aman el contenido de aquellos otros que sobrevaloran las formas literales, las medidas, centímetros o qué se yo.
De veras, pensáis qune el pánico a que huyan mis palabras, ideas, líricas o matices va a dejarme perder tiempo con formalidades? Siento suscribirme de nuevo al catálago de elementos prácticos que facilitan el acceso a la personalidad própia y a la libertad individual, aunque para ello deba de renunciar y admitir, que aunque pueda no pienso detenerme a dibujar tildes ni puntos, el lector sabe corregir los fallos, el escritor sabe eludir lo inecesario.
Acoto este argumento a la práctica própia, al déficit autopropulsado en mi, a mi tenacidad gratuita y también, claro, a que yo hoy mismo he terminado de leeer ironicamente, un libro dónde ni tildes ni puntos ni formas gráficas hacen amago de haber atracado al autor.
El viaje del elefante, Saramago.
Que curioso, que contenta cuando aquel error de edición para todos fue una senyal de aprovación.
lunes, 6 de julio de 2009

Dónde termine el agua moriran los que no conocieron la existencia de la lluvia,
cuando salga el sol floreceran los latidos acallados en la noche,
cuando duerma Alà lloraré por su desvelo.
Seguramente mientras duerma será que aquí el mundo es más oscuro,
seguramente mientras abandona sus oidos deja de escuchar a Abdhel
que alienta sus últimas lágrimas bajo un llanto con olor a cobre
y sus hermanas, que somos nosotras, no dejaremos de rezar por las madres que
prefieren morir con la vida dentro a vivir la muerte de su propia alma.
Los hijos raptados por los que cavalgan hacia las montañas e invaden las mezquitas
los que leen con malas intenciones las escrituras y le dan a las palabras un sentido maligno
lo que diferencian entre hermanos y hermanas, esposa y esposo, padre e hija,
los que cubren els rostro más allà de la intimidad, los que no saben que el arma más preciada es
el privilegio de esconderse, ellos, ellos mismos, son los que al terminarse el agua moriran en sequia, ante la ignorancia de que la lluvia, siendo agua también puede beberse sólo des del cultivo de la paciencia.
Descansa Abdhel, descan sa sobre nosotras y nuestro refugio velado y negro.
domingo, 14 de junio de 2009

Habían quedado en la cafetería de siempre, en la terraza porque ya hacía calor, aunque aún no era julio, que es cuando de verdad hace calor en París, pero Laila era experta en pronosticar el tiempo, así que tomó el mejor asiento de la terraza, aquel que se cruzaba en medio de una corriente de aire entre la calle Doufornie y el Boulevart de St Pierre, al este de la ciudad.
Cuando llegó Ra le dió un beso en la mejilla, con los labios humedos que marcó como un baso una mesa, su rosada y fría tez.
Rapidamente se puso en marcha la conversación, Ra la miraba y remiraba y Laila se dejaba mirar. Jugaba con la luz de media tarde y con el viento, que además de acariciarle la nuca, le peinaba el pelo casi a su antojo.
Hablaban casi siempre sobre lo mismo. Sexo y violencia. En cualquier contexto, sobre cualquier persona, pero siempre a través del prisma sexual y violento. No nos engañemos, es lo único persistente en esta sociedad, y dos chicas de 23 años, recién bautizadas en su madurez mental, no se interponian entre el morbo y la realidad, menos aún claro, con ninguna clase de tabú o verdad alternativa.
La cosa fué así. Cuando pasaban los 60 min de conversación y bebida, Robert, que no podia evitar escuchar las conversaciones ajenas de sus clientes, mientras anotaba el pedido de la mesa C, escuchó con más expectación si cabe, la conversación de las jovenes austeras, que consumian en la mesa K. Lástima que el pedido fuera pequeño, juraria que se tratava de un guión de cine que dos actrices se limitaban a interpretar. Lo curioso es que posiblemente era verdad, y la lástima, que su acceso estaba restringido. Robert pensó que la juventud de hoy en dia, envolvia la realidad de los cuarentones como él, con increibles pinceladas de realismo analítico, capaces de corromper los siglos de dramatismo que el hombre ha creado a sus espaldas. Las nuevas generaciones aprenden a odiarse antes de amarse, y por suerte dialogan rabiosos en contra de aquellos, que después de millones de generaciones, aún no han aprendido, ni tan si quiera a amarse.
Su razonamiento no le permitió escuchar en entresijo de la cuestión, pero pronto retomó el hilo. Después se dió cuenta que no habia anotado ningun pedido, sinó que había transcrito y suscrito en su pequeño blog de notas dónde tomaba los pedidos, la conversación y los pareceres que aquellas dos voces semivirgenes, ambiguas y revolucionarias habían procreado en un instante.
- Si empuñó la pistola fué por sexo, no por amor.
(Y si es el sol es el que genera luz la consequencia sólo puede ser el brillo lunar.)
- Intentó jugar con las premisas de la lógica y entonces se dió de frente con el nihilismo.
(Intentó hacerse pasar por sociologa sin advertir que ella también era el punto de mira)
- Una pistola has dicho?
- Sí, por sexo, por sexo.
- Y nada de amor?
( Sólo por brillo lunar.)
(No se dió cuenta que de fondo sonaba una versión, hecha por un grupo nuevo, de aquella canción que decía... "The killing moon will come too soon..." pero Ra si que se dió cuenta, se quedó mirandola como la primera vez, imaginando de fondo imagenes sobre aquella letra musical, y recordó que ella sí que sabía que era matar por sexo, o lo que es lo mismo, el sexo del disparo)
- Laila, deberías provarlo.
-Quien te dice que no lo he provado ya.
(Se ha desnudado la Venus y la luna histérica ha perdido el poder del reflejo.)
- Te gusta el poder. Te gusta la presencia del poder. Pero más te gusta el poder de la presencia, eh.
-Sí, sobretodo cuando es capaz de matar.
(The killing moon will come too soon)
- Nunca es tarde para la primera vez - dijo Laila.
-Te gustará mezclar - dijo Ra.
(van a mezclar poder, presencia y una primera vez, pensó Robert. Ahora moriran de sexo.)
lunes, 8 de junio de 2009
Metáfora con final pedante.
Su madre era hija de un exconvatiente nazi alemán y su padre un mejicano judío convertido después de casarse con la madre de J.
Vaya mierda pensaba ella, que curioso pensabamos el resto. Su padre no tenia acento ni mejicano, ni hebreo ni yanqui ni alemán. Hablaba un castellano muy pobre, bastante indígena y dañino para los oídos. Su madre hablaba un alemán muy cerrado, una imitación casi perfecta del argot militar nazi, que seguramente era la única herencia agradable que había rescatado de su infancia.
J. siempre hablaba de los niños muertos con los que jugaba mamá. Niños desnudos, sin pelo y casi-muertos. A los niños alemanes les dejaban jugar con los niños casi-muertos la noche antes de su despedida del mundo. Les dejaban que jugasen a vestirlos, a pisotearlos o como muebles, incluso alguna vez, les dejaban quedarse con ellos. Eso en realidad, era una suerte. Mejor ser un muñeco que ser un casi-muerto.
Al padre de J., sin embargo, su infancia se le había olvidado. Su madre era indígena, una indígena raptada durante un asalto, en el que el abuelo de J. se enamoró de esa jovencita, y doblandole la edad e incluso triplicandosela, la agarro del pelo y la subió a lomos del caballo. Se la llevó a la civilización dónde aún tuvo tiempo de enseñarle algo de castellano que más tarde, preñada a temprana edad, enseñaria a sus 14 hijos como lengua materna. La lengua de los indios se les prohibió, y el más pequeño intento le costó los dientes. Eso, de todos modos ocurrió una vez, con el primero de sus hijos. El padre de J. fué el décimo y el más grande de todos. Media 1,80 m y J. talvez fué lo único que heredó.
J. blanca de piel, con tez rosada en sus mejillas y parpados enormes, que abrían y cerraban sus pupilas como enormes persianas que aleteaban como mariposas. Sus largas pestañas y ojos grises, se camuflaban bajo unas gafas de pasta enormes que rodeaban sus ojos, inmensos en medio de su cara pequeña, con forma de castaña, que acentuaba una barbilla graciosa y se adornaba con un pelo negro azabache, tan lacio como el de su madre y largo como el de su padre. Hacia poco había decidido permitirse el lujo de recortar su flequillo, que pocas veces dejaba que cubriera su rostro, el qual brillaaba más aún cuando sonreía y su enorme dentadura de caballo dejaba enterver los cuidados que merecían : blancos como perlas, perfectamente alineados y proporcionados.
Por otro lado sus diminutas orejas que dejaban paso a un larguísimo cuello, tan femenino que ni si quiera necesitó pasar por la puvertad. Y J., tenia algo mejor. Sus labios. Carnosos, perfilados, con una expressión natural, que insinuaba constantemente la necesidad de perder la virginidad bucal.
A sus 13 años todavía no. Qué lástima! Pensaban esos cabrones alemanes, menuda suerte pensaba su padre. A ella le daba igual. De hecho sabía perfectamente que era carne de cañón, sabía que era un mero error o paradoja absoluta, mofa o utopía hecha realidad.


